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viernes, 22 de marzo de 2013

Los Combates Cotidianos


Los Combates Cotidianos (Cómic, 2003-2008) De Manu Larcenet. En original Le Combat Ordinaire.

Decía Robert Lane que “Una vez cubiertas las necesidades básicas, no es el dinero el factor de aumento de bienestar, sino otros menos evidentes.” Es decir, que el dinero es proporcional a la felicidad pero sólo hasta cubrir las necesidades básicas. A partir de ahí, por mucho que nos empeñemos en querer tener más, el mismo, no nos dará mayor felicidad sino que lo que lo harán serán otros factores menos evidentes. Esto es un pensamiento compartido por la mayoría de científicos y psicólogos.

Ya en 1943, el psicólogo Abraham Maslow formuló la jerarquía de las necesidades humanas (también conocida como pirámide de Maslow). En ella se establecen cinco niveles de necesidades, según la cual, las personas, se centrarán en cubrir las necesidades del nivel que no tiene cubiertas y sólo cuando un nivel de necesidades está cubierto, se establece la necesidad del siguiente nivel. Los primeros niveles están relacionados con las necesidades básicas de subsistencia. Los últimos tienen que ver con el reconocimiento y la autorrealización.

Entendiendo esto se explican algunas estadísticas que pudieran resultar contradictorias en un principio. Por ejemplo, que los porcentajes se suicidios se dan en mucha mayor medida en los países con mejor nivel de vida, que los índices de depresión van en aumento en los países con mejor renta…

¿Qué está pasando? Pues pasa que cuando uno no tiene cubiertos los primeros niveles de necesidades, tiene claro lo que necesita y se centra con todas sus fuerzas en luchar por ello, en luchar por la supervivencia… Sin embargo cuando esas necesidades ya las tiene cubiertas, aspira a cubrir las demás… Pero para necesidades como la autorrealización, no siempre es evidente lo que nos hace falta…

Hoy en día, en los países llamados del primer mundo, no es infrecuente encontrar a gente que dice que no es feliz, que está vacía, que no sabe que hacer con su vida, que tiene que buscar en su interior... De hecho, hay todo un negocio alrededor de ello… Pero esa insatisfacción no es mala en sí. La insatisfacción es solo la consecuencia de no tener cubierta una necesidad y si sirve para reflexionar y tomar decisiones que ayuden a cubrirlas habrán sido una base positiva. El problema es que muy a menudo mucha gente no sabe como cubrirlas y pasa la vida insatisfecha buscando la causa y dando bandazos, por no hablar ya de los que caen víctimas de gente sin escrúpulos que se lucra a cambio de prometer la felicidad o incluso cae en situaciones más complicadas de infelicidad o depresión.

Estas insatisfacciones de los que tenemos la suerte de tener las necesidades básicas cubiertas han de ser sólo la alarma que nos haga reflexionar y abordar cambios en actitudes u objetivos. Son la señal de que nos alejamos de lo que realmente necesitamos e insisto, es bueno que sea así si nos hace reflexionar y adoptar medidas para cubrir nuestras necesidades. Estas insatisfacciones, la búsqueda de sus causas y los medios para cubrirlas, son nuestros combates cotidianos.

Los Combates Cotidianos de Manu Larcenet es un cómic en el que se nos presenta el día a día de Marco, un fotógrafo de guerra con cierto éxito que sin embargo ha perdido la motivación y decide dejar por un tiempo el trabajo para dedicarse a fotografiar otras cosas, aunque no sabe muy bien el qué. Tiene un miedo atroz al compromiso lo que le hace no profundizar en ninguna relación sentimental. Acaba de dejar a su psicoanalista, al que lleva visitando años buscando en el pasado respuestas para un presente que encuentra vacío sin obtener resultados. Sufre ataques de ansiedad que le provocan inseguridad en sí mismo.

En el cómic, se nos presenta como es su relación con sus padres, en la que tiene algo de frustración que no sabe definir, o con su hermano y su cuñada, quizás el único con el que se encuentra a gusto fumándose petas pues le acepta sin cuestionarle. También van surgiendo nuevos personajes, como una veterinaria con la que inicia una relación, un anciano que se encuentra por el campo, los antiguos compañeros de su padre en los astilleros… Todo este conjunto de personajes se interrelaciona con Marco de distinta manera. No hay buenos ni malos, simplemente distintas personas con sus distintas casuísticas. De hecho el cómic no tiene un hilo conductor más que el de las autorreflexiones de Marco. El resto no es más que el retrato de sus combates cotidianos, en los que lucha por superar sus insatisfacciones cuando encuentra las causas o simplemente convive con ellas cuando no lo hace.

La historia no evita entrar en ningún tipo de debate, moral, político, social… pero no hace juicios de valor. Simplemente los argumenta e interpola los distintos puntos de vista ante todos ellos sin definirlos como buenos ni malos, sino explicando, a través de los personajes, el porqué de su existencia.

El dibujo, que a mí me ha enganchado, puede parecer el de una viñeta cómica, pero nada más lejos de la realidad. Aunque no faltan los detalles de humor, es en realidad una novela de gran profundidad con tintes existencialistas. Es increíble como el autor consigue generar tanta reflexión en el lector sin buscar una historia singular o una trama fuera de lo cotidiano. No tiene un principio ni un fin. El cómic empieza en un momento concreto del día a día de Marco no distinto a cualquier otro y finaliza en otro punto, en el que ha salido victorioso de algunos de sus combates, en otros sigue en ello y otros nuevos han surgido.

Esta novela gráfica, compuesta de cuatro tomos, tiene varios premios y ha sido muy alabada por la crítica. Decir que algo merece mucho la pena siempre crea una expectativa que luego suele decepcionar a los demás, pero de verdad, es de lo que más me ha gustado que haya leído últimamente… Aunque tampoco sabría definir muy bien por qué.

A través de los combates cotidianos de Marco, el autor consigue que nos cuestionemos muchas cosas, o si no que nos las cuestionemos, al menos que le demos vueltas a algunas de ellas y quizás, que encontremos alguna pista que nos ayude a superar algunos de nuestros propios combates cotidianos.

domingo, 3 de marzo de 2013

Trazo de Tiza


Trazo de Tiza (Cómic, 1992) De Miguelanxo Prado.

Esta novela gráfica es una obra de arte excepcional. Ya las expectativas eran muy altas antes de leerla por todas las buenas críticas y premios que tiene, pero tras su lectura no puedo más que corroborarlo.

En el cómic, Prado nos muestra la historia de cuatro personajes que coinciden en una pequeña isla que parece un trazo de tiza en medio del mar. A pesar del reducido tamaño de la isla (solo tiene una fonda y un faro que no funciona) cada uno de ellos ocupa su espacio, su soledad.

El trazo, el color y la composición de las viñetas, además de ser artísticamente muy buenas, contribuyen a crear un contraste entre unos paisajes teóricamente relajantes y una atmósfera cargada, claustrofóbica…

Este dibujo, unido a unos diálogos que tienen la habilidad de ir desencadenando un clima de tensión a la vez que no encuentras explicación para la misma, y que están llenos de referencias literarias no siempre a simple vista… conforman el puzzle que resulta el cómic… lo mejor del mismo… el conjunto en sí.

Esta atmósfera que se va creando, en donde algo en tu interior te dice que algo no encaja pero no sabes qué atendiendo a los acontecimientos… es una sensación tan lograda… que durante todo el tiempo tendrás la sensación que tiene uno de los protagonistas del cómic cuando dice “La isla es un puzzle en el que las piezas encajan por su forma, pero no componen la imagen lógica esperada”.

Sólo por todo lo descrito ya sería un cómic digno de lectura. En una lectura lineal, entenderíamos la historia desde el punto de vista de Raúl, que llega a la isla perdido en un día de tormenta y se encuentra a la posadera y su hijo junto con Ana, una misteriosa turista que espera a alguien y de quien acaba enamorándose… En esta primera lectura, el cómic ya nos revela todas las sensaciones descritas; angustia, claustrofobia, soledad, tensión… y esa constante de que algo en el conjunto no encaja.

Pero es cuando llegamos al final en que la perspectiva nos cambia… Y entonces, como hice yo y como seguro habrán hecho todos los que hayan leído este cómic… Lo volvemos a leer. Pero ya nuestro protagonista no es Raúl, sino Ana. Nos ponemos en su perspectiva y reparamos en todos esos detalles, compuestos de viñetas y diálogos, que le dan sentido a su historia y en los que antes ni siquiera reparamos…

En el cómic se da uno de los temas recurrentes en muchas de las películas o libros que me gustan. No lo menciono porque sería destripar la historia, aunque supongo que también eso ha influido en que me haya gustado tanto.

Bueno, acabo como empecé… No me extraña la merecida fama que tiene esta obra. Por lo menos a mí, me ha sorprendido mucho y bien, a pesar de tener ya una expectativa muy alta.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

V de Vendetta


V de Vendetta (Cómic, 1988) De Alan Moore y David Lloyd. En original V for Vendetta.

Es curioso que con mi afición al cómic haya tardado tanto en acercarme a V de Vendetta siendo uno de los cómics más famosos de los últimos años. Sin embargo así ha sido y tras haberlo hecho, creo que es justo decir que entiendo la merecida fama del mismo pues es realmente bueno.

La historia quizás no es muy original, la de un antisistema que lucha contra él, pero sí que lo es el hilo argumental y los recursos innovadores que Moore utilizó en la narración.

Un personaje anónimo (lo es durante todo el cómic pues siempre utiliza un disfraz con una máscara de Guy Fawkes, que luego ha popularizado Anonymous) lucha para cambiar el orden establecido. Y menudo orden. Se trata de un régimen autoritario de carácter fascista que rige en Inglaterra tras una guerra nuclear. Vale, un poco rebuscado, el propio Moore en la introducción del comic que hace en una versión de pocos años después reconoce que quizás no habría hecho falta algo tan rebuscado para la proposición argumental, pero hay que reconocer que este futuro distópico le da mucho juego para plasmar algunas ideas que curiosamente, con algunos matices, no distan mucho de algunas realidades actuales.

Pues bien, de eso trata básicamente el cómic, de como este personaje, V, trae de cabeza al orden establecido mediante acciones violentas contra los símbolos o personajes importantes del régimen.

Sin embargo lo realmente interesante del cómic a mi entender son básicamente dos cosas.

Primero, Moore aprovecha a los distintos personajes del comic para representar a las distintas actitudes que se pueden adoptar ante las situaciones de injusticia, alineación, falta de libertad, etc… Hasta el punto de que casi se puede decir que muchos de los personajes del comic son también coprotagonistas con sus distintas historias paralelas entrelazadas con la principal. Y el planteamiento de Moore o su opinión sobre estas actitudes es, independientemente de acertadas o no, bien estructuradas y muy interesantes para la reflexión.

Segundo, porque como he dicho anteriormente, el cómic es innovador, y en este caso, con éxito en el resultado final. Parte de esa innovación se debe al dibujante David Lloyd, que además de resultar el complemento perfecto, ofreció novedades a Moore como por ejemplo la ausencia de bocadillos con pensamientos u onomatopeyas que tanto destacan los críticos, aunque a mí lo que más me gustado de Lloyd es la sustitución de narración escrita por secuencias de viñetas con una capacidad narrativa sobresaliente. Pero las principales innovaciones fueron desde el punto de vista argumental. En más de una ocasión, mientras que la narración escrita es de un personaje, las viñetas y la acción son de lo que está haciendo otro, buscando un paralelismo o contraposición que resultan magistrales.

En el argumento se echan de menos algunas explicaciones racionales para ciertos vacíos o hechos excepcionales… pero pongámoslo en contexto, recordemos que estamos en un género en el que te pica una araña y te subes por las paredes… Si lo vemos así, bastante causalidad se nos ofrece en la historia.

La ideología del protagonista es algo que ha dado mucho que hablar del cómic. Dentro de las distintas (y muchas veces contrapuestas) tendencias de pensamiento anarquista, se podría decir que las que más fielmente representa V son las del anarcoindividualismo existencialista de Max Stirner. Pero desde el punto de vista pragmático, esboza la teoría del terrorismo anarquista, la búsqueda del caos del que resurgirá un despertar de la conciencia individual que desenvocará en un orden basado en la libertad. Esto ha sido muy criticado por muchos, pues han visto en la propuesta de Moore una apología del terrorismo anarquista. En fin, se le puede sacar punta a todo…

Hay muchos planteamientos que dan para debate… Muchos de ellos históricos, como el de que la necesidad del sufrimiento para la liberación personal o el de la deshumanización de los valores en el cumplimiento de las ordenes (se hace una clara referencia, sin nombrarlo, del experimento Milgram, del que ya hablamos una vez por aquí), etc… Pero bueno, poco más puedo decir del cómic sin destriparlo más...

Por desgracia es un cómic y V no existe… El totalitarismo que tenemos hoy, aún peor que el totalitarismo del estado, es el de los mercados… Y me temo que eso no lo arregla ni una W.

Solamente recomendar, sobre todo a los aficionados al género, que incluyáis su lectura entre vuestra lista de obligados, aunque claro, si lo sois, posiblemente ya lo hayáis leído.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Notas al Pie de Gaza


Notas al pie de Gaza (Cómic, 2009) De Joe Sacco. En original: Footnotes in Gaza.

En mi opinión, el análisis objetivo de la historia no existe. Cuando se analiza algo sobre lo que se tiene cierto conocimiento es inevitable incurrir en cierto grado de subjetividad. Si se analiza algo sobre lo que no se tiene conocimiento siempre se dependerá de la subjetividad de las fuentes, imposible de medir. Algo parecido ocurre con el periodismo.

Sin embargo, y bajo la premisa de que la revisión histórica totalmente objetiva es imposible, sí que se pueden revisar episodios históricos con un grado de objetividad muy alto cuando esto se hace con un trabajo exhaustivo de recopilación y contraste de la mayoría de las fuentes posibles.

Jose Sacco es de este tipo de periodistas. Cuando pretende analizar un episodio intenta realizar un amplio trabajo de recopilación de testimonios y documentación y el medio que elije para transmitirlos es el cómic.

Se puede decir que Sacco ha creado un subgénero dentro de la novela gráfica, denominado cómic periodístico. Sus comics son muy elogiados por la crítica, cuentan con numerosos premios y suelen ser éxitos de ventas. A través de ellos, hemos aprendido de distintos episodios de los conflictos recientes.

Me animé a la lectura de Notas al pie de Gaza tras una recomendación de un amigo. En este comic Sacco se desplaza a la franja de Gaza para investigar las matanzas de noviembre de 1956 en las ciudades de Khan Younis y Rafah.

El cómic no es un relato de lo ocurrido en esas matanzas. Sino el relato de la investigación en sí. De esta manera, si bien en parte de la novela se reconstruye lo que debió ocurrir en ese año a través de los testimonios recogidos, la mayoría del cómic es un relato pormenorizado del trabajo de investigación, de las entrevistas, de la manera de vivir de la gente en la franja de Gaza, es casi un diario de la estancia de Sacco en Gaza para esta investigación. A través de ella conocemos el día a día de sus habitantes, su pobreza, su falta de esperanza, sus manera de buscarse la vida, el rencor incrustado por sus fallecidos, la política de control fronterizo y de derribo de viviendas a la que se ven sometidos, etc.

El estilo de Sacco, de un dibujo detallado y realista, (a mí personalmente me encanta su estilo), es acertadísimo para el tono periodístico que Sacco pretende y hacer que el lector se involucre en el día a día de esta investigación o al menos eso me ha ocurrido a mí, pues a pesar de ser un libro extenso en ningún momento me ha saturado, sino todo lo contrario, he devorado sus páginas sintiéndome casi un compañero más de Sacco en su acontecer en esta investigación.

En el libro, se nos ofrece también una introducción de para contextualizar la historia de los acontecimientos en Palestina desde la creación del estado de Israel, que si bien no es muy completa, sí hace referencia a los principales episodios necesarios para entender la investigación. Como apéndice, se adjunta documentación de referencia que satisfará las necesidades de los lectores que se queden con la curiosidad de profundizar en los hechos narrados.

La verdad es que a mí me ha encantado esta novela gráfica tanto como comic como sobre todo por su nivel periodístico. Los comentarios subjetivos y reflexiones que a veces hace el autor sobre algunas de las situaciones o características de los personajes entrevistados le dan un toque humano que la alejan en todo momento de esos trabajos de investigación que por ser objetivos rozan la frialdad.

Por ponerle un pero, abunda la justificación de por qué se les da más crédito a unos testimonios o a otros una vez se contrastan. Esta línea de justificación es repetida en toda la obra y aunque es comprensible teniendo en cuenta que algunas obras del autor han sido boicoteadas (ésta en concreto lo fue en algunas librerías estadounidenses), es innecesaria y en mi opinión estéril, pues siempre habrá opiniones más o menos subjetivas de lo ocurrido de algunas de las partes, y a éstas, nunca se les convencerá con ningún razonamiento.

Un cómic muy recomendable, y una brillantísima opción para quien se quiera acercar a comprender en parte uno de los conflictos más enquistados de nuestra historia reciente o a quien ya conociéndolo quiera profundizar en la comprensión del mismo.

Decía Gandhi: “Ojo por ojo y el mundo acabará ciego”.

lunes, 12 de marzo de 2012

Maus

Maus: Relato de un superviviente  (Cómic 1986-1991) De Art Spiegelman. En original Maus: A Survivor’s Tale.

Después de unos días dedicado a otros menesteres, aquí vuelvo a comentaros mi última lectura, Maus.

Hacía tiempo ya que tenía esta novela gráfica. Me la había comprado porque la crítica la calificaba como de una auténtica obra de arte. De hecho es el único cómic que ha obtenido un premio Pulitzer hasta la fecha. Sin embargo, la había ido dejando y no acababa de ponerme a leerla. Los motivos eran dos. Primero, que al ser una historia del holocausto, pensaba que no iba a contar nada nuevo, en el sentido de que han sido muchas las novelas y películas basadas en relatos de supervivientes que he leído o he visto. Segundo porque es un tema sobre el que cada vez que leo no puedo evitar la tristeza y la ira y no siempre te apetece aflorar dichos sentimientos.

Pero al final me animé. Y solo puedo coincidir con la crítica. Es un cómic increíble.

La novela tiene dos líneas temporales entrelazadas. La actual, en la que el autor, Art, va visitando a su padre, Vladek. La otra es la narración de Vladek a su hijo en la que cuenta su historia en los años del nazismo. Por ello el recurso utilizado para contar la trama principal es el flashback.

El relato de Vladek es un relato increíble de instinto de supervivencia en las peores condiciones imaginables junto con su mujer Anja. Nos cuenta como vivieron escondidos en las peores condiciones, luego en guetos, y finalmente en los campos de concentración. Todo ello con la narración en primera persona del propio Vladek, desde su punto de vista del presente. Es imposible no emocionarse en determinados momentos, como cuando se las ingeniaba para poder ver momentáneamente a su mujer en el campo de concentración.

El cómic también refleja la difícil relación entre Art y su padre. Vladek es actualmente un anciano maniático y avaro, muy afectado por el suicidio de su primera esposa, Anja. Art, que discute mucho con él, se plantea en el cómic el problema moral de reflejar a su padre tal y como es actualmente, siendo probablemente considerado como un mal hijo por algunos, o no hacerlo y así tampoco alimentar el estereotipo racista del judío avaro. Art, a su vez, es un joven acomplejado pues piensa que para sus padres nunca estuvo a la altura de su hermano muerto.

Todos los personajes aparecen en el comic representados metafóricamente con animales. Se usa un animal para cada uno de los colectivos distintos del comic dependiendo del papel que jugaron en la historia de Vladek. Los judíos son ratones, los alemanes gatos, los polacos cerdos, los franceses ranas, los americanos perros… Hasta sobre esto también reflexiona Art en su propio cómic.

El resultado es magnífico. Uno de los mejores cómics que he leído nunca.

Y por cierto. Cuando pensaba que el cómic no me iba a contar nada nuevo porque ya había leído muchos testimonios de supervivientes del holocausto me equivocaba por completo. No existe una historia del holocausto, sino muchos millones de historias, una por cada una de las víctimas de aquel genocidio y cada una es distinta. Ese es uno de los peligros de cuando ocurren sinrazones como ésta con tantas víctimas, la despersonalización de la tragedia. Hoy nos ocurre lo mismo cuando nos enteramos lo que pasa en los distintos genocidios de muchos pueblos.

Por ello, y por tratarse de un cómic soberbio, esta vez no diré lo de recomendable, sino imprescindible.

domingo, 8 de enero de 2012

Persépolis

Persépolis (Cómic 2000-2003) De Marjane Satrapi.

Me acabo de leer esta novela gráfica que hacía mucho tiempo que tenía y que tenía muchas ganas de leerme.

Originariamente en cuatro volúmenes, se ha publicado en uno solo y es uno de los comics de más éxito de la crítica y con más galardones en los últimos años.

Es la historia de la autora, Marjane Satrapi, en su etapa de infancia y juventud.

Iraní, hija de una familia intelectual y acomodada en el régimen del Sha, le tocó vivir los últimos años de la represión del régimen, la revolución democrática, su posterior radicalización islamista, la guerra contra Irak…

Frente a todos los acontecimientos que se van sucediendo, la autora nos transmite sus vivencias desde el punto de vista de una niña y adolescente, influenciable, crítica, que se ve obligada a seguir las normas y conductas que no entiende, mientras experimenta al dolor de la represión y la guerra.

El cómic te envuelve en todo momento pues frente a todas estas situaciones la autora nos muestra, con un realismo a veces divertido y otras conmovedor, todos los sentimientos y etapas que se le pasaron por la cabeza, desde una rebeldía surgida de la incomprensión, hasta la rendición resultante de la no aceptación.

Si emocionante resulta el relato de su estancia en Irán, también lo es el de su etapa de infancia en Austria, a donde sus padres la mandaron para alejarla del régimen y la guerra, y en donde se tuvo que desenvolver sola entre unas actitudes y cultura que no era la suya, con el choque que esto supone, y al que respondió entre el escepticismo y la búsqueda radical de la aceptación, para caer al final en el abandono de si misma.

A veces para entender algo, la mejor visión que se puede tener es la visión de alguien objetivo, como una niña, con curiosidad intelectual, que pasa de querer ser profeta a leer a Marx Bakunnin movida por su afán de instruirse ante todo aquello que no comprende y le despierta curiosidad.

Esto de leer de la historia reciente da para reflexionar y aprender lecciones… Porque esto de que los países occidentales apoyemos y promovamos regímenes autocráticos por motivos económicos y luego si surge una revolución hipócritamente defendamos a la población civil, pues nos preocupan mucho los derechos humanos, frente a los que ayer eran nuestros aliados ya no pasa ¿no? Tampoco ocurre que si luego tras esas revoluciones la cosa se radicaliza y se transforma en un régimen represor dejemos de intervenir y miremos para otro lado… ¿No? No, yo creo que ya no pasa, como tampoco hay ya países en donde se reprima, encarcele o mate a nadie por su ideología, sexo o condición sexual. Por eso, porque esto ya no ocurre, viene bien recordar como era todo antes…

Bueno, volviendo al tema, que me desvío… Es un comic que me ha fascinado desde que empecé a leérmelo hasta que lo he acabado. Coincido con la crítica, no sé si es de los mejores de los últimos años, pero sí de los mejores que me he leído yo.

Tanto por su ritmo, como por su tono (a veces divertido), que son capaces de engancharte, como por las lecciones que seamos capaces de sacar tras su lectura, os recomiendo, si no lo habéis hecho ya, que si tenéis ocasión le dediquéis un tiempo a su lectura. Seguro que os gustará.

martes, 15 de noviembre de 2011

Pyongyang

Pyongyang (Cómic 2005) De Guy Delisle.

Hay guiones que parecen escritos por Woody Allen o Groucho Marx en alguna de sus películas más delirantes. Por desgracia esas situaciones no son tan graciosas cuando cuentan una realidad que está pasando hoy.

Hace tiempo vi en la televisión un documental de John Sistiaga en el que se hacía pasar por turista en Corea del Norte e intentaba filmar cosas sin que le vieran. El reportaje era sobrecogedor. A partir de ahí he visto distintos documentales del mismo estilo de la BBC y otras cadenas, siempre filmando a escondidas.

Este cómic es otro testimonio gráfico más, pero lógicamente, sin censura, pues nadie te puede quitar las ideas de hacer un comic que tienes en la cabeza cuando regresas a casa.

Se trata de una novela gráfica que refleja la estancia del mismo autor en el país, durante un periodo de trabajo.

No se trata de una historia de aventuras, ni nada del estilo, pues refleja la realidad de lo que pudo ver y hacer en su estancia, pero tampoco le hace falta, pues las situaciones parecen increíbles.

El cómic está en blanco y negro y tiene un estilo entretenido, con viñetas irónicas intercaladas como juegos en los que aparecen varios coreanos y tienes que adivinar quién es un traidor al régimen. Las situaciones como digo son increíbles. De la mano de su guía y su traductor que le llevan a hacer las visitas oficiales a todos los sitios, (y que por cierto no se separan de él), va conociendo y preguntando cosas. Algunas graciosas, como cuando intenta poner un papel en la misma pared en la que está la foto del gran líder (que está en todas las habitaciones), cosa que está prohibida. Otras no tan graciosas, como cuando pregunta constantemente que quienes son esas personas que hacen trabajos tan útiles como cortar las hiervas de una autopista de varios carriles (por la que no pasa nadie) con una hoz y siempre le dicen que son “voluntarios”. Y otras dramáticas como cuando pregunta que como es que no se ve a nadie minusválido y le contestan que en régimen todos nacen sanos y fuertes.

Como dije más o menos al principio, un surrealismo que resultaría cómico de no ser porque es verdad.

Supongo que de lo peor no sabemos ni la mitad, aunque nos lo imaginamos. Este régimen caerá como caen todos. Entonces veremos a muchos telediarios abriendo con noticias cada día de lo que se vaya descubriendo. Seguro que se harán películas y entonces sabremos todos los detalles de lo que allí pasó. Mientras tanto esta novela gráfica es una buena aproximación para sorprenderse con lo que está pasando ahora.

Delirante pero dramático por veraz.

Por cierto, el cómic es un éxito de ventas, por lo que si alguien está interesado es fácil de encontrar.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Los Muertos Vivientes

Los Muertos Vivientes (Cómic 2005-¿?) Con guión de Robert Kirkman, dibujo de Charlie Adlard y grises de Cliff Rathburn.

Dado que es mi primera entrada de cómic, voy a comenzar filosofando un poco sobre el mismo. Seguramente alguno habrá visto la entrada y al ver que se trata de un comic, directamente habrá dejado de leer. Hay mucha gente que directamente considera que no le gustan los comics y nunca se ha dado la oportunidad de disfrutar de un buen cómic e intentar descubrir dentro de la novela gráfica qué géneros le gustan. Esto creo que es debido a los comienzos del cómic, cuando prácticamente lo que más se hacía iba dirigido al público infantil o juvenil, ya que en mucha gente ha quedado la idea de que el comic es básicamente eso. Afortunadamente esto está cambiando y cada vez es más gente la que disfruta del noveno arte. ¿Os imagináis unas historias basadas en hechos reales, por protagonistas en algunos casos, de la guerra en la antigua Yugoslavia, el conflicto palestino-israelí, vivir en Corea del Norte, ser mujer en un país integrista, un campo de concentración?… bueno pues esos son los argumentos de algunos de los comic-books qué más me gustan de los últimos años, pero esto es sólo un ejemplo, dentro del mundo del comic  se cultivan todos los géneros, por lo que date una oportunidad si eres de los que no has cogido un comic desde tu adolescencia, déjate asesorar sobre un buen cómic del género que te guste en tus películas o tus libros y me cuentas.

Bueno, pues eso. A mí me gusta mucho el género de terror, en concreto el apocalíptico (ya sea por zombies, bombas nucleares, virus o lo que sea), aunque hay que tener cuidado, pues es un género que se presta a mucha bazofia. Existen películas y series al respecto que son muy muy buenas, y de las que ya hablaré. Pero para estrenar el género, voy a hacerlo con un comic. Los muertos vivientes.

Los muertos vivientes es el título que en el afán que tenemos en España de traducirlo todo sin necesidad, se le ha dado al cómic  The Walking Dead, del guionista Robert Kirkman. Originalmente son entregas mensuales, pero en España se vende en pequeños libritos que incluyen 6 números originales, por lo que la periodicidad es más o menos semestral, ahora que ya se ha puesto al día, pues el comic original comenzó en el 2003. Acaban de sacar el tomo 14 a la venta. El comic está siendo un éxito de ventas increíble en todos los países, en España la última vez que lo vi ya había superado los 250.000 ejemplares, lo cual para un cómic y encima de terror es una auténtica barbaridad.

Aunque el cómic lleva desde el 2005 en las tiendas, yo no lo he comprado hasta hace un mes aproximadamente. Llevaba mucho tiempo queriéndolo hacer, por lo que había leído de él y más tras ver la primera temporada de la serie de televisión The Walking Dead (vaya usted a saber por qué esta vez han tenido a bien no traducir el título), que me gustó muchísimo. Pero lo que suele pasar, con tantas lecturas pendientes lo iba dejando, y lo iba dejando…

Hasta que eso, hace un mes aproximadamente, me compré el volumen 1. A los tres días volví a comprarme el resto de volúmenes que devoré del tirón y este finde me he comprado el 14 que acaban de poner a la venta.

Tal y como explica Kirkman lo malo de las películas de zombies es que una vez que algún protagonista sobrevive a la nueva situación, se acaba la peli y piensas ¿Y ahora qué? ¿Cómo será el mundo? ¿Cómo se organizará la gente ahora? Así que plantea que va a hacer un comic que se centre en las relaciones entre la gente en situaciones límite.

El cómic es un poco eso. Al principio es la historia de otras tantas películas o comics de zombies (incluso el comienzo es bastante similar a 28 Días Después). Pero luego, el comic va tomando otro ritmo. Los supervivientes, se dan cuenta poco a poco de que los zombies son tontos y fáciles de repeler si se está bien organizado. Sin embargo, los víveres escasean. Y el peligro ahora lo crea el resto de supervivientes, y lo que se está dispuesto a hacer para sobrevirir (¿Habeis visto The Road? Pues en muchos casos el comic es así de desolador). 

¿Cómo organizarse? ¿Con quién? ¿De quién fiarse? ¿Cuáles son las normas morales ahora, qué está bien y que está mal? ¿Quiénes son los buenos o los malos? ¿Tiene sentido ahora sentir afecto por alguien? 

Todo esto se plantea en distintas situaciones y con distintos protagonistas que aparecen y desaparecen del cómic, pero que tienen como eje central al protagonista, Rick, un antiguo policía.

Bastante recomendable. Me tiene enganchado y por lo que se ve a más de 250.000 más en España.